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Día de muertos ’09
0Estos días en México se celebra el día muertos, que es una celebración con orígenes prehispánicos y que básicamente trata de hacer una pequeña ofrenda a todos los seres queridos que se nos han adelantado a ese momento del cual nadie nos podemos escapar, la muerte.
Cada año me gusta visitar la UNAM en su campus de CU porque en su explanada principal, llamada las islas, tienen la costumbre de poner muchas ofrendas con temas de personajes famosos. El año pasado me toco ver el que le dedicaron a Octavio Paz, pero en este año por problemas en clima y por ciertas ocupaciones no pude ir. Aunque me comentaron que llovió mucho en los días en los que se presentaban y que no hubiera valido la pena ir.
Es por eso que aquí les dejo las ofrendas de CU del año pasado
También les quiero mostrar la ofrenda que se hizo en mi casa, que año con año se les hace a mis abuelos y personas cercanas a la familia.
Nota: Puedes dar un clic sobre las imágenes para verlas en tamaño real y observar más detalles de cada ofrenda.

Las ofrendas tienen mezcla de imágenes religiosas, comida que degustaban las personas cuando vivían e imágenes de cada uno de nuestros difuntos, entre otras cosas
De igual forma en la universidad a la cual acudía tienen la costumbre de poner ofrendas en el edificio de la carrera, pero la organizadora de este tipo de actividades [mi amiga MoodlerWoman] tomó un año sabático y al parecer no pusieron este año. Aún así les dejo una muestra de lo que hacen ella y los compañeros del ESIME Culhúacan
Y de esta forma hacemos homenaje virtual a está tradición muy mexicana y que muchos confunden con Halloween [respeto mucho también esa tradición, pero me gusta más mi día de muertos].
Saludos calavericos!!!
Improvisación
3Debe quedar claro, que hasta el dia de hoy a las 6:30 pm, yo no sabía que escribiría este post. Iba caminando por la calle, después de una sesión de corte de pelo, pensando en qué demonios escribiría. Pensé en escribir sobre mi cabello y lo molestoso que es el hecho de que sea como es: terriblemente lacio, abundante y rebelde. Entonces, recordé algo que escuché decir ayer mientras transitaba por Insurgentes, una de las avenidas más importantes de la ciudad, en donde convergen estudiantes, oficinistas, indigentes y prácticamente cualquier especie de la fauna urbana.
Lo que escuché decir ayer me molesta sobremanera. Como cuando eres niño y tu hermanito te echa la culpa de algo que no has hecho frente a tus papás, tienes que cargar con el castigo por eso. Así me siento cada vez que alguien dice que “tenemos el gobierno que merecemos”, según esto, porque nadie se queja, nadie alza la voz y todos somos una bola de conformistas. Curiosamente, la misma noche de ayer, miraba por TV cómo esa misma avenida fue bloqueada por un grupo de agricultores que exigían se les abasteciera de agua. Ni qué decir de la reciente campaña a favor del voto nulo, donde el punto era, precisamente, mostrar nuestro hartazgo ante un sistema político que no funciona como debiera. Entonces qué, ¿no que no nos quejamos?
Lo que yo creo, es que yo no me merezco este gobierno, porque tiro la basura en su lugar y no creo que su lugar sea la calle ni la coladera, porque separo la que se produce en casa, porque pongo una cubeta abajo de la regadera para reutilizar y ahorrar el agua que de otro modo se tiraría, porque pago los impuestos que me tocan ahora y seguro pagaré los que vengan después, porque le sonrío a la taquillera del metro aunque ella casi me tire las monedas en la cara, porque cedo mi asiento en el pecero y/o metro, porque me bajo del pecero antes de cruzar la calle, porque la vez que intentaron extorsionarme me negué a dar mordida, porque cuando me robé algo del supermercado a los 8 años mis padres me dieron tal lección que jamás volvió a pasar por mi cabeza volverlo a hacer, porque pago las pocas deudas que tengo, porque no gasto en vano el dinero que muchos contribuyentes han invertido en mi educación, porque amo a mi alma mater y por tanto, le retribuiré a partir de la próxima semana un poquito de lo mucho que me ha dado en forma de mi servicio social, porque estoy a favor de que liberen el auditorio Che Guevara y por eso firmé para que quitaran a los ambulantes que mantenían a los parásitos que ahí viven (?!), porque estaría dispuesta a pagar cada semestre lo que me gasto en una chela con tal de que hubiera más recursos para mi educación y la de las futuras generaciones, porque si algún día llego a dar clase, trataré de desarrollar la conciencia crítica de mis alumnos, porque no me quedo con lo que dicen en los noticieros y leo los periódicos para informarme de lo que sucede y formarme una opinión propia, porque creo que tener una opinión propia es importante, y porque también creo que es importante expresarla en un medio como éste y no sólo hablar de lo horrible que tengo el cabello.
Yo creo que me merezco un mejor lugar, al igual que tú, y por eso trato de construirlo con pequeñas acciones. ¿Tú qué opinas?

Goooooyaaaaa, goooooyaaaaaa!!!!
Las 10 cosas que me dejó el semestre
4Culpen a las vacaciones navideñas por mi inminente retorno a la comunidad MMA. Dicen los expertos que estas fechas son perfectas para dar un repaso a todo lo que hicimos bien y mal durante el año, para sanar heridas y renovar amistades etc., etc. Siguiendo este (sabio?!) y por cierto, muy cursi consejo, haré una pequeña lista de las 10 cosas buenas y/o malas que me ha dejado el semestre pasado.
10° Muy pero muy poco tiempo y cerebro para escribir en este, su blog. Sirva el comentario para expresar mi más sincera disculpa por haber abandonado durante alrededor de 5 meses al fiel público que me aclama y espera fervientemente cada nuevo post de mi autoría. Porque sí lo hacen… ¿o no?
9° La convicción de que traducir no es, pero ni por equivocación, cosa de niños. Se necesita más que medio masticar el inglés (o cualquier otra lengua) para poder traducir “decorosamente” un texto, de cualquier índole. Pero al mismo tiempo me convenzo más de que elegí la profesión adecuada, de que a ésto me quiero dedicar por el resto de mi vida, aunque no pueda comprar mi anhelado mini cooper con lo que gane por ello.
8° Ser alumna de la universidad más importante de Latinoamérica no necesariamente significa que tus maestros sean unos buenazos. Si a alguien le interesa, se reparten seises, sietes y clases de bostezo en el salón 305 de la Facultad de Filosofía de la UNAM. Usted sólo pregunte por Rosaurio.
7° El punto número ocho no implica que las cosas sean fáciles. La profecía de que a partir del quinto semestre de cualquier carrera todo se complica, se ha cumplido: mis calificaciones apenas y pudieron soportar la tormenta y lo más que puedo esperar en mi historial son ochos.
6° La convicción de que el universo entero conspira en mi contra. Mucha negatividad en un solo semestre: no a la beca que solicité, no a mi petición para estudiar un idioma… el sistema educativo parece querer evitar a toda costa que me titule algún día.
5° Más compañeros de parranda y menos amistades fraternales. No necesito explayarme en este punto.
4° Menos horas de sueño y unas ojeras del tamaño de Australia. Todo gracias a que caí en la dispersión tan común a todos los estudiantes de letras que conozco. Antes de este semestre solía ser más ordenada… no sé lo que pasó.
3° Esta bien, esta bien, confieso que si lo sé. La culpa la tiene mi recientemente adquirida adicción a internet con messenger incluido. Es un horror, pido ayuda, ¡sáquenme de esto! ¿O deberé tocar fondo?
2° Aunque usted no lo crea, la tarea vacacional no es un invento único y patentado por los despiadados maestros de primaria. Así pues, el semestre pasado me ha dado cuatro libros a leer durante vacaciones, dos de ellos de alrededor de 1000 páginas. Pero quería estudiar letras ¿no?
1° Diablos! Se me acabaron los números y yo aún no termino. Me faltó mencionar el número cada vez mayor de alumnos en la facultad, el nuevo pino que está a segundos de secarse, las pocas expresiones en francés que apenas logro articular. El punto es que el semestre me dejó con muchas inseguridades, sé que no dí lo mejor de mí durante los últimos seis meses, tal vez en ningún aspecto de mi vida. Así que mi propósito de año nuevo (ahi vamos con las cursilerías) será dejar de lado las inseguridades que tanto me caracterizan y volver a encontrar el entusiasmo que me invadía recién comenzada la carrera. Sé que las circunstancias parecen insalvables cuando la mitad de mis materias me aburren, pero quiero apasionarme de nuevo con lo que estoy segura, quiero que sea mi vida. De lo contrario, estaré perdida en la senda equivocada.






