Desgraciadamente para mí, las vacaciones de verano están a punto de terminar. El lunes que viene deberé estar preparada para enfrentarme con los próximos 6 meses de mi vida (que para efectos prácticos, son en realidad 4, vaya usted a saber por qué) que seguramente estarán llenos de nuevas lecturas, nuevas experiencias y nuevos quebraderos de cabeza con ensayos cuyo tema aún aparece no muy claro en mis horizontes. Sin embargo, puedo presumir que estos 2 meses de descanso y continua flojera no han pasado en vano pues he aprendido algunas cositas de utilidad para mí.
Ante ustedes, lectores, debo admitir que la mayor parte de semejante ejercicio se debe al viaje que emprendí hace poco a un no muy remoto lugar de esta hermosa República Mexicana. La epifanía se dio mientras contemplaba un verde paisaje de carretera, donde las nubes parecían estar dispuestas a traspasar los vidrios del autobús y caer justo encima de mí, con toda la fuerza de sus dos pisos.
Así las cosas, y después de 5 días de familiar pseudo-convivencia con quienes hasta hace poco llamaba “amigos” con peculiar ligereza, pude sacar al menos dos conclusiones sobre mi experiencia humana cuando se trata de relaciones interpersonales:
a) He aprendido que mi naturaleza es de irremediable soledad, pues soy una antisocial sin remedio aunque a veces me guste aparentar lo contrario como estrategia de supervivencia. ¿A quién se le ocurrió semejante disparate de que el ser humano era un ente social? Al menos a mí me cuesta mucho trabajo o tal vez es que mis inseguridades no me lo permiten.
b) Para tener una amistad se necesita algo más que departir horas y horas, incluso diría que se necesita algo más que compartir gustos, actividades y pensamientos. Tal vez sea cuestión de química (más o menos lo mismo que sucede en el amor), o tal vez sea cuestión de complementarse. El punto es que me resulta deprimente pensar que entre la gente con la que convivo a diario no existe reciprocidad. Es una verdadera lástima.
Como ven regresé un tanto deprimida y depresiva. Si alguien se apunta para ofrecer consuelo y ayudarme a restaurar mi fe en la raza humana, ya sabe dónde encontrarme…








